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Evocando a Carlos Montemayor en sus facetas literarias…

July 22, 2017

Nota de El Sol de Parral 

 

La poesía es una de las primeras manifestaciones de las bellas artes. Primero fue la voz, el canto, el rito, después vino la escritura. Carlos Montemayor además de ser novelista, analista político, tenor, promotor de lenguas indígenas, traductor, luchador social; era poeta. Su primer poema, “Las armas del viento” (1977), del cual he hablado en otras ocasiones, es una reflexión sobre la vida, la historia y la memoria de un pueblo, de un país: México. Es un viento con tintes de oscuridad y remembranzas de muerte; cargado de conciencia social y colectiva en donde se vislumbra el pensamiento de Montemayor. Dentro de su obra poética encontramos: “Abril y otros poemas”, “Memoria”, “Finisterra”, “Elegía de Tlatelolco”, “Los poemas de Tsin Pau” y “Apuntes del exilio”. Cada poemario es distinto, cada verso habla sobre las cuestiones humanas, el amor, la memoria, la pasión, los actos que conforman nuestra vida.

 

Hace un mes aproximadamente, aquí en Parral el poeta Sergio Pérez Torres presentó su poemario “Cáncer”, ganador del Certamen de Literatura Joven Universitaria 2009, de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Sergio Pérez ganó su primer premio a los 18 años en el Concurso de Literatura Joven 2004, del Instituto Municipal de la Juventud de San Nicolás; le siguieron: Juegos Florales del Carnaval de La Paz 2016, del H. Ayuntamiento de La Paz, Baja California; IV Certamen Literario “Ana María Navales”, de la Fundación Hernando de Aragón, en Zaragoza, España; XXVI Premio Nacional de Poesía “Ydalio Huerta Escalante” 2016, del H. Ayuntamiento de Palenque, Chiapas; y XXIV Premio Nacional de Poesía Sonora 2016 “Bartolomé Delgado de León”, del H. Ayuntamiento de Cajeme. Entre sus poemarios se encuentran: “Caja de Pandero” (EDÉN, 2007), “Mythosis” (EDÉN, 2009), “Los nombres del insomnio” (Cuadernos de la Serpiente, 2016), “Barcos anclados al viento” (La cosa escrita, 2016) y “Cáncer” (NadaEdiciones, 2016).

 

Sergio Pérez dio una conferencia magistral sobre la poética de Montemayor haciendo referencia a la traducción, por ejemplo: “Safo”, “Carmina Burana” y “Virgilio” (IV égloga), en cuanto a textos clásicos; pero también tradujo a Walt Whitman y Pessoa, entre otros. El poeta habló sobre los heterónimos, obviamente no podía dejar de mencionar a Pessoa y la influencia en la obra de Montemayor. Comentó que: “Antes de Carlos Montemayor no había registros de heterónimos desarrollados con peso literario en la literatura iberoamericana.” Se preguntarán cuál heterónimo creó Montemayor, pues al poeta de la Dinastía Tang: Tsin Pau, quien escribe el poema “El alba”, prefacio de la novela “Las armas del alba” (2003); y quien más tarde escribirá “Los poemas de Tsin Pau” (2007). Tsin Pau es un personaje que nace en la obra “Las llaves de Urgell” (1971) y que varios años después Montemayor retomará para darle vida y convertirlo en poeta.

 

Para Pérez Torres: “El amplio conocimiento que tuvo Carlos Montemayor de la cultura y la sensibilidad ante la palabra, se vuelcan en los versos de su yo-es-un-otro chino, y entre claroscuros de delicada ficción poética nos ilumina parajes de otros tiempos que también están hoy aquí.”

 

Pero, ¿cómo llegó Sergio Pérez a la poesía? 

 

Sergio: “Había conocido ciertos poemas oralmente, tanto en casa como en mi educación inicial, pero el primer poema que conocí como tal fue ‘Doña Primavera’, de Gabriela Mistral. No entendía del todo cómo las palabras tenían algo de canto y podían ser memorizadas, pero no eran para acompañarse de música. Luego había palabras que entendía del todo e igual me parecían lindas. Todo fue aclarándose. Con la escritura fue en proceso distinto, muy común, creo. Empecé a escribir una especie de poemas a los 13 años porque estaba enamorado y no quería hacerlo público, así que había un modo de decirlo que sublimaba lo que sentía y a la vez me mantenía a salvo de encarar la situación.”

 

Los ancianos lanzaban sus palabras,

nosotros escuchábamos la risa,

el canto que se destejía con los brotes verdes,

ninguna hoja debía caer durante la jornada…

“Cáncer”, Sergio Pérez Torres, NadaEdiciones, 2016

 

¿Cuáles son los poetas favoritos de Sergio?

 

Sergio: “Siempre vuelvo a los mismos poetas: Safo, Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Emily Dickinson; incluso tengo un juego de conversación poética en el que empato sus citas. También están Fernando Pessoa, Rainer Maria Rilke, Vladimir Maiakovski, Dylan Thomas y Saint-John Perse. Recientemente Anne Carson, Alda Merini y Marosa di Giorgo se han vuelto fundamentales para mí.”

 

¿Cuáles son las próximas  actividades de Sergio?

 

Sergio: Lectura magistral de obra en Palenque, Chiapas por el 450 aniversario, y Encuentro Internacional de Poesía Caracol en Tijuana.

 

Para Sergio Pérez Torres: “La poesía tiene esa gracia inasible de irse definiendo y redefiniendo, pero siempre se ciñe a su origen: hacer. También es la capacidad del lenguaje de renovarse y reflexionar en sí mismo. Sobre todo, la poesía es la capacidad de recrear un mundo y una visión por medio del lenguaje.”

 

Para Montemayor el oficio literario significa elaborar, reelaborar y revisar el texto: “Solo un texto que se reelabora una vez y otra logra su propósito. En ocasiones se le reescribe durante un mes, un año, varios años y aún queda en el autor la sensación de que pudo ser mejor. La corrección continua de un poema, de un cuento es, de hecho, la corrección de nuestro sentimiento y nuestro pensamiento. La disciplina del escritor en su mesa de trabajo lo es sobre sí mismo.”

 

De poesía

 

La complicación con nuestro lenguaje cotidiano “sus mutuas influencias y modificaciones internas, las relaciones, perspectivas, dudas y finalidades de cada uno de sus elementos” parece entrañar nuestro modo de hacer, nuestro modo social de existir: la conservación de ideas y supuestos “premisa necesaria a toda comunicación. El sueño, la conversación, el libro, el atardecer, la realidad, evitan la aplicación fácil de la idea. La idea es pura (o más bien aquello que la idea expresa, aquello que intenta comprender; mejor: “la no idea”), el lenguaje no lo es; toda labor de pensamiento es impura en las tres cuartas partes de la persona; lo otro, el resto, es íntimo, es el mundo incomprensible.

 

De “Imaginaria”, “Cuentos Gnósticos”, M.O. Mortenay: Carlos Montemayor

 

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