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“Montemayor fue un artista de la palabra y extraordinario conversador”: Natalio Hernández

June 22, 2017

via Crónica

 

Literatos y amigos realizaron en Bellas Artes un homenaje al escritor en el marco del 70 aniversario de su nacimiento y 7 de su fallecimiento

 

“Montemayor no debe morir”: Natalio Hernández

 

Carlos Montemayor (1947- 2010) fue un artista de la palabra, un ávido lector de los clásicos griegos y un autor que inició una cruzada humanística con el estudio de las lenguas y literaturas indígenas, así recordaron los poetas José Vicente Anaya, Natalio Hernández y el investigador Patrick Johansson al autor de Guerra en el Paraíso, la noche del martes durante un homenaje en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes para conmemorar su 70 aniversario de nacimiento.

 

“Montemayor era un artista de la palabra, un extraordinario conversador. Quienes lo conocimos en vida admiramos esa virtud que tenía para conversar, para exponer, para dialogar. Su trayectoria profesional como poeta y traductor de los clásicos griegos y latinos de la literatura universal le permitió desarrollar la sensibilidad necesaria para que sus últimos 20 años de vida los dedicara al desarrollo de la literatura en las lenguas originarias de México”, comentó el poeta Natalio Hernández.

 

 

El también miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua destacó que, junto con Montemayor, coordinó el Primer Encuentro Nacional de Escritores en Lenguas Indígenas en octubre de 1990, que detonó en la creación de las Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas en 1993 y también dirigieron el Programa Nacional de Lenguas y Literaturas Indígenas del entonces Conaculta en 1994.

 

“El desarrollo de estos dos proyectos han contribuido a que México sea un referente mundial en materia de literatura contemporánea en las lenguas originarias de este país, esto se confirma con la reciente realización del Primer Encuentro Mundial de Poesía de los Pueblos Indígenas en octubre del año pasado”, añadió Hernández.

Por ello, dijo, el mayor impacto social y cultural que logró Carlos Montemayor con su obra y sus proyectos fue contribuir a que las letras nacionales de México trascendieran de su ámbito local y comunitario hacia los diversos espacios culturales y académicos.

 

“Antes de su fallecimiento, el propio Carlos Montemayor señaló que uno de los acontecimientos más importantes de este siglo es la emergencia de los escritores en las lenguas originarias de México, (dijo que) ya no serán los antropólogos lingüistas e indigenistas quienes hablen por los pueblos indígenas, serán ellos mismos a través de sus poetas y escritores que digan quienes son”, destacó.

 

Hernández precisó que a 70 años de su nacimiento y siete de su fallecimiento, Montemayor no debe morir, “debe perdurar en la memoria de nosotros para seguir luchando y soñando con una nación realmente y orgullosamente multicultural y multilingüe”.

 

HUMANISTA. Recordar las estancias que Carlos Montemayor hizo en diferentes estados del país para dialogar con los indígenas, comentó Patrick Johansson, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, es hablar del escritor que se convirtió en el portavoz de los pueblos originarios y en el gestor de ellos ante la comisión de defensa y protección de derechos humanos.

 

“La obra indigenista de Carlos Montemayor corresponde sin duda a lo más auténtico, reflejan un humanismo profundo que enaltece a los pueblos indígenas y un activismo que revaloriza sus paradigmas culturales”, expresó.

 

Dentro de su cruzada humanística, añadió Johansson, figuró su estudio de las lenguas y las literaturas indígenas orales y escritas, “que desde mi punto de vista académico, esclarecen los mecanismos de protección del sentido político y narrativo en esas lenguas y las compara de la misma manera con las prestigiadas literaturas universales antiguas y modernas”.

 

En su participación, el poeta José Vicente Anaya señaló que la novela Guerra en el Paraíso marcó un segundo periodo en la carrera de Montemayor. “Marcó una división, un segundo periodo con libros y colaboraciones periodísticas con interesantes y certeras críticas de la política, siempre al día en temas cruciales y fue cuando sus lectores aumentaron potencialmente”.

 

Pero en 1971, agregó, se ubicaba a Carlos como un exquisito que sólo se ocupaba de los clásicos griegos y latinos. “En ese año es cuando merece el Premio Xavier Villaurrutia por el libro de cuentos Las llaves de Urgell, por esos mismos años escribió el ensayo La conciencia moral en la tragedia griega, donde están las claves de sus preocupaciones: una ética que se preocupa por lo justo e injusto, tender el puente entre lo teórico y lo práctico, y su observación sobre abordar la realidad como un muy necesaria cualidad en la obra literaria”, afirmó.

 

La velada en la que estuvieron presentes Susana de la Garza, viuda de Carlos Montemayor, Victoria y Alejandra Montemayor, hijas del escritor, fue enriquecida con la lectura de poemas de del autor a cargo de Silvia Pratt, quien dio voz a “Finisterra”, “Memoria de la plata” y “Parral”.

 

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