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Evocando a Carlos Montemayor en su 70 aniversario: Segunda Parte

June 9, 2017

Artículo de "El Sol de Parral"

 

II PARTE

La semana pasada hablábamos un poco sobre la atmosfera onírica, el espacio, los aspectos rituales, de sacralidad, de otredad y de retorno al lugar de origen presentes en los relatos de El regreso y La muerte de Tsin Pau en el libro Las llaves de Urgell. Esta es la segunda parte del escrito en donde retomamos el tema:

Los recuerdos aparecen en ambos relatos como una especie de evocación de la infancia, o del escrutinio del Libro; o bien, como premonición de la muerte para ver los recuerdos de la vida que vivimos.

 

La muerte pareciera una suerte de continuidad infinita, un ensueño: “Dices que estoy muerto, escucho tu lejanía como otra voz, como un cuerpo irreconocible, ¿por qué te ocultas? Sintió el llanto de una risa común, fría. Creyó al eco de un tiempo extraño, un recuerdo sin comprender, sin obtener. Yo soy quien hizo tus ojos y forjó tus dientes y llenó de ruidos tu alrededor.” (Montemayor 80) Gaston Bachelard refiere en su Poética del espacio, que la inmensidad toma conciencia en el hombre: “La inmensidad está en nosotros. Está adherida a una especie de expansión de ser que la vida reprime, que la prudencia detiene, pero que continúa en la soledad. En cuanto estamos inmóviles, estamos en otra parte; soñamos en un mundo inmenso. […] La inmensidad es uno de los caracteres dinámicos del ensueño tranquilo.” (Bachelard 221) Las imágenes de ensoñación se cruzan con imágenes de confusión; la atmosfera onírica pareciera funcionar de tal manera que creemos estar observando la muerte del personaje en la historia, a manera de ensoñación.

 

Es así como percibimos la inmensidad en el personaje antes de la muerte. En El regreso, el profeta: “creyó recordar, por una bondad inexplicable; creyó recordar un cielo vasto, infinito, la ciudad, las tardes en que se acostumbró a las altas paredes, a las habitaciones calientes, oscuras, a los rollos […] le pareció revivir los momentos en que los signos del Libro se metían en sus ojos para despojarlo de las cosas […] creyó recordar sueños simples, antiguos; creyó sentir las arrugas perdidas en su rostro y quiso abrir los ojos y ver su habitación: pero sus ojos hacía tiempo eran ciegos y él comenzaba a estar en la muerte.” (Montemayor 46) El elemento onírico es clave en el relato porque pareciera ser la imagen romántica del sueño como antesala de la muerte. En La muerte de Tsin Pau encontramos: “Se habló de la muerte completa, la que nunca se puede quitar, de la que nunca puede uno desprenderse. Cayó en un profundo sueño, durmió tan profundamente que nada volvió a recordar.” (Montemayor 79) Nuevamente esta especie de ensoñación se ve permeada por el verbo recordar; como si en la antesala de la muerte el personaje recordara imágenes o sensaciones que tuvo en su vida o que están presentes en la ensoñación.

 

En este tenor, el soñador está presente en la ensoñación: “Tsin Pau abrió los ojos y vio la mañana. Su habitación estaba desarreglada, sucia, llena de polvo. Se levantó de un lecho inservible y entró en las otras habitaciones. Todo estaba en ruinas, abandonado. Salió de la casa; en la calle se encontró con tierra vacía, un horizonte viejo, infinito. Cerró los ojos y pidió ayuda” (Montemayor 79)

 

“En la Calzada de los Templos cerraba los ojos lentamente, los abría, los volvía a cerrar; quería desprender de los muros cada rasgo, cada signo. Se detuvo frente al Templo, bajó de su tosco carro de madera y entró en la antigüedad de los altares, de los rezos. Se acercó a un ángulo vacío y se dispuso a orar. Entonces, de pronto sintió el profundo terror: “Mira, ve mi cuerpo desnudo, no pierdas ninguno de mis rasgos; y luego dijo la voz, oscura, ronca, llena de lástima y desprecio, no vuelvas nunca al templo Tsin Pau.” ¿De quién podemos suponer que sea esa tercera voz que irrumpe en el relato? ¿Acaso de la divinidad, acaso de la muerte? ¿Por qué Tsin Pau no puede entrar al Templo? ¿En qué momento podemos ubicar la muerte del personaje en la historia? Eso lo deja Montemayor en las manos del lector, a cada uno nos es permitido descifrar lo que sucede al personaje.

En esta aproximación a los relatos pudimos observar imágenes de templos, libros sagrados, recuerdos, visiones, muerte y rituales son recurrentes en ambos relatos. Pero no solo en estos, sino también en otros cuentos como: De caelo et inferno o en Cuentos gnósticos, como si el autor al escribirlos hubiera estado permeado por imágenes antiguas de ritualidad y sacralidad. Para Campbell: “Los símbolos, los ritos, los rituales y las acciones se mueven en el mundo de la experiencia humana, pero apuntan, más allá de sí mismos, hacia esa fuerza trascendente e inmanente; los ritos y los símbolos conducen a la realización de la propia identidad” (Campbell, En busca de la felicidad, 126) En estos cuentos observamos elementos que se mueven en el plano de la “realidad” de los personajes, y que quizá hayan trascendido a la del autor.

 

Años después, Montemayor retomará el personaje para dar vida a un poeta de la Dinastía T’ang en Los Poemas de Tsin Pau, -para quien ha leído Las armas del alba, el poema que funciona de prefacio, lleva el seudónimo de Tsin Pau-, y en el epílogo, Montemayor menciona que Tsin Pau, tal vez violó algún precepto ritual y fue colocado bajo una especie de maldición. Es así como con estas aproximaciones a la obra de Montemayor, los invitamos al homenaje que se llevará a cabo el día de hoy 9 de junio y mañana 10, en el Teatro Hidalgo para evocar al autor que cumpliría 70 años este 13 de junio.

 

Gracias al esfuerzo realizado por el Presidente municipal Alfredo Lozoya, Liliana Valdez, Francisco Sánchez Villegas, y Erick Regalado, se llevarán a cabo eventos en los cuales las sedes, serán el 2º. Piso de la Biblioteca Franklin, el Teatro Hidalgo y el Hotel Viejo Mundo, en donde contaremos con las participaciones de: Jesús Vargas, Eduardo Laphond, Lavinia Ekaterina, Yukári Morales, Giantzé Jurado, Miguel Meléndez, Leticia Gámez, Jorge Alan Flores, Alma Gómez y Fernando Amparo. Será un homenaje muy emotivo y esperamos contar con su asistencia y evocar al escritor que tanta falta nos hace.

 

Para el escrito me basé en las siguientes referencias bibliográficas:

 

Bachelard, Gaston, La poética del espacio, trad. de Ernestina de Champourcin, México: Fondo de Cultura Económica, 2013. Impreso.

Campbell, Joseph, En busca de la felicidad, Mitología y transformación personal, tr. David González Raga y Fernando Mora, Barcelona: Kairós, 2014. Impreso.

Montemayor, Carlos, Las llaves de Urgell, México: Siglo XXI, 2010. Impreso.

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