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El libro El canto del aeda. Testimonio de Carlos Montemayor de Pablo Espinosa será presentado el domingo 21 de junio

June 17, 2015

Boletín de Bellas Artes

 

  • En la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes

 

El canto del aeda. Testimonio de Carlos Montemayor, escrito por Pablo Espinosa y publicado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, será dado a conocer el domingo 21 de junio a las 12:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

 

“Que las nuevas generaciones sepan de primera mano de la existencia de un hombre cuya obra, acción y herencia son un bien para la cultura mexicana” fue la primera motivación que tuvo Espinosa para escribir el volumen donde narra las vivencias de Carlos Montemayor (1947-2010) en sus distintos terrenos, con énfasis en su trabajo como músico.

 

En el libro aparecen múltiples anécdotas del periodista cultural con el autor de Guerra en el paraíso yLas armas del viento, como la siguiente: “Este es otro sábado. También es marzo. 1994. Estamos en La Habana. El maestro Carlos Montemayor forma parte del jurado del Premio Casa de las Américas, que constituye un hito en la historia de la cultura latinoamericana: durante medio siglo ha congregado, concitado y documentado el germen de la gran literatura nuestra. Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, José Lezama Lima..., la gran literatura nuestra ha nacido, transitado, anidado en la isla cubana, como motor y vigía de ese certamen literario”.

 

En una de esas reuniones, Espinosa le comentó a Fidel Castro que Carlos Montemayor, además de poeta, era “un escritor experto en guerra de guerrillas”.

 

El encuentro entre el ganador del Premio Xavier Villaurrutia 1971 por el libro de relatos Las llaves de Urgell y el comandante cubano es inevitable. “Mojito, whisky, harta saliva. De pie, los tres nos vimos rodeados durante horas por personas fascinadas frente a la dialéctica socrática de dos maestros del don de la palabra, la estrategia intelectual, el asombro del mundo”, relata con su estilo preciso el periodista mexicano.

Con un testigo como el editor de la sección cultural del periódico La Jornada, el escritor y el dirigente hablan de diversos temas. “El momento culminante fue el de la poesía: Fidel cita a Martí mientras Carlos recita a Esquilo; Castro pone en sonido versos de Neruda mientras Montemayor enuncia las sílabas hirsutas de Ezra Pound. Pasaron las horas. Nadie las contó. Cantaron solas”.

 

Espinosa agrega: “La única manera de medir la eternidad que sostuvieron entre sus pechos en el momento en que Carlos Montemayor y Fidel Castro se despidieron al amanecer con un abrazo es la suma de las edades de Homero, Esquilo, Quinto Horacio Flaco, la gran poeta Safo, Píndaro, Catulo, Virgilio y de todos los cantantes de bolero, ópera, son montuno y guaguancó, y de todos los zapatistas en Chiapas y todos los héroes de la historia, todos los libertadores. Todos los músicos y todos los escritores y todos los hombres de bien que acudieron, en metáforas, citas, glosas, canto, en medio del centelleo de las miradas de Fidel Castro y Carlos Montemayor durante ese intenso amanecer en La Habana”.

 

Entre otros asuntos, Pablo Espinosa recuerda que Montemayor, aparte de recitar en griego antiguo, latín e italiano, también era experto en whisky y en la música: Ernesto Lecuona, María Grever, boleros, valses, Gustav Mahler y otros géneros y autores.

 

“Nunca dejaba de sorprenderse la gente cuando escuchaba cantar a Carlos. Es más, pocos sabían que había grabado ya un disco. Fue hasta el segundo cidí cuando la difusión de su obra se anudó a su imagen: Carlos Montemayor no sólo es escritor. Es músico”, asevera Pablo Espinosa en su reciente publicación.

“De la sesión espontánea en el restaurante del hotel en La Habana surgió un concierto formal: uno de los comensales se entusiasmó tanto que buscó los amarres para lograr un concierto en forma. De manera que dos noches después Carlos se presentó en la sede de la Orquesta Sinfónica de Cuba, acompañado por el pianista Juan Espinosa. Espontáneo. Todo ocurrió así, de manera sencilla y espontánea. Sin aspavientos. La sencillez del músico, del maestro, no conocía límites”, señala el también autor de Si me han de matar pasado mañana lo redacto de una vez.

 

“Años después de ese episodio habanero, en el sur de la Ciudad de México, una tarde de abril, Carlos Montemayor sacó de la bolsa de su guayabera blanca un cidí: la pista orquestal de arias de ópera y canciones napolitanas”, añade el periodista cultural con una trayectoria de siete lustros.

Anécdotas como las anteriores inundan el libro El canto del aeda. Testimonio de Carlos Montemayor, que presentarán Antonio Bravo, Susana de la Garza, Victoria Montemayor, Ignacio Solares, Natalia Toledo, Margarito Cuéllar y el autor el domingo 21 de junio al mediodía en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

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